mucho cuidao

8M  Un feminismo de mucho cuidao

La pandemia ha evidenciado con rotundidad la interdependencia entre los seres humanos y su dependencia de la naturaleza. De ahí que los cuidados sean tan importantes para salvar la vida de las personas y del planeta.

El movimiento feminista viene exigiendo desde hace décadas que los cuidados se repartan, se desfeminicen y se corresponsabilice al conjunto de la sociedad, colocándolos en el primer plano de la agenda política. Toda persona tiene derecho a recibir los cuidados que necesite, pero ésta ha de ser una responsabilidad compartida y no un motivo de desigualdad de género y económica para las mujeres, realidad que se ha agravado con la pandemia.

Este 8M pandémico nos emplaza a retos nuevos ante problemas viejos que se han agudizado, a los que se suman otros más recientes que habremos de afrontar. Se están ensanchando las desigualdades sociales y precarizando más la vida de un elevado volumen de personas.

El Informe 2020 de Intermon Oxfam revela un fuerte impacto económico y social negativo para la mayoría de la población. Casi 11 millones de personas viven en España en una situación de pobreza relativa. Un impacto que golpea particularmente a mujeres, jóvenes y migrantes que presentan una tasa mayor de desempleo. Las mujeres, concretamente, constituyen el 57 % de todas las personas subempleadas y el 73 % de las que trabajan a tiempo parcial.

En esta pandemia, las personas más pobres de nuestro país habrían perdido, proporcionalmente, hasta siete veces más renta que las más ricas. ¡Es obsceno e insostenible!

En acciónenred apostamos por un Feminismo de mucho cuidao que concreta estas aspiraciones en propuestas como las siguientes:

Necesitamos emprender un cambio de rumbo profundo para alcanzar mayores cotas de igualdad y justicia social. Ello implica apostar por modelos sociales y medioambientales más justos que permitan una mayor redistribución de la riqueza y de los trabajos de cuidados, de modo que sean una elección y no una imposición para las mujeres en los hogares o para aquellas que estén en condiciones de precariedad laboral.

Muchos cuidados hacia quienes nos cuidan. Cuidar a sectores como las empleadas de hogar es valorar socialmente su labor, apoyarlas y garantizar su derecho a un salario y condiciones de trabajo dignas. Exigimos la ratificación del convenio 189 de la OIT para ampliar sus derechos.

Muchos cuidados a los servicios públicos que garantizan el bienestar de la comunidad que conformamos, favorecen la igualdad y la cohesión social y son una forma esencial de redistribución de riqueza. Por ello es necesario reforzar la Atención Primaria y los servicios de Medicina Preventiva, fomentar la investigación, ampliar los recursos humanos y económicos dedicados a una educación pública inclusiva, coeducativa y de calidad y fortalecer los Servicios Sociales comunitarios.

Muchos cuidados repartidos entre hombres y mujeres, entre la sociedad civil y las instituciones. Mucho cuidado elegido, ningún cuidado impuesto por ser mujer —para lo que la educación y la corresponsabilidad son fundamentales— o por incompetencia pública, que se podría evitar con la creación de un sistema público de cuidados que revise el modelo actual de atención a la dependencia y amplíe los servicios de apoyo al cuidado de los menores. Asimismo, es necesario revisar los horarios y la duración de la jornada de trabajo para hacerlos compatible con la vida y el cuidado.

Muchos cuidados al planeta que nos sustenta. No hay planeta B y, aunque parezca evidente, es bueno recordar que sin planeta no hay vida. Hemos de transformar el actual modelo económico ecocida e injusto en otro que sitúe en primer plano la preservación de la naturaleza que nos sustenta y el bienestar y la salud de la mayoría. En esta línea, esperamos que los fondos europeos de recuperación post-COVID19 se inviertan respetando los principios en que se inspiran: transición ecológica justa, lucha contra el cambio climático y protección de la biodiversidad